“Como tirar la historia a la basura”

Por Elizabeth Mondragón, Maya Cortés y Guadalupe Sánchez

Caminar por avenida Vallarta en Guadalajara, Jalisco, puede no ser tan gratificante como hace 80 años, es más, ¿Para qué irnos tan lejos? Hace diez años aún era una avenida que agradaba nuestra vista. Observar esas casonas, llamadas Chalets en otros tiempos, era algo que hacía único a este lugar, lamentablemente no todas se han conservado y algunas de las que se conservan están en mal estado.

Hoy, nos encontramos con la dura realidad de que la mayoría de aquellos vestigios históricos fueron reemplazados por nuestra “modernidad”.

A pesar de que la Ley del Patrimonio Cultural y Natural del Estado de Jalisco y sus municipios, se consolidó con el objetivo de conservar, proteger y resguardar estas casonas, las legislaciones aun son débiles y  se han sobrepasado fácilmente. Es por eso que entre los años sesentas y ochentas muchas de estas edificaciones fueron demolidas en su totalidad o modificadas parcialmente sin respetar la complejidad e intimidad del inmueble, desapareciendo con ellas gran parte de la historia arquitectónica y cultural de la ciudad.

Casa Bell, construida por Juan Nigg. Se encontraba en Av. Vallarta y Chapultepec y abarcaba hasta López Cotilla. Ahora es una mueblería. Foto: El Informador 1917

Casa Bell, construida por Juan Nigg. Se encontraba en Av. Vallarta y Chapultepec y abarcaba hasta López Cotilla. Ahora es una mueblería. Foto: El Informador 1917

La mirada del experto

Fernando Brizuela, es un arquitecto que se preocupa por cuidar las casas antiguas de Guadalajara y, a sus posibilidades,  intenta detener la demolición de éstas.

El arquitecto comenta que como son pocos los permisos que se dan de demolición, los propietarios, con el fin de poder vender el terreno (porque los compradores no están interesados en las fincas), lo que hacen es tapar los bajantes. Con esto logran que las casas se humedezcan, así que el adobe (por ser de lodo, estiércol y plantas) se vuelve lodo y ya no soporta su propio peso, por lo que se cae sola.

Brizuela acusa a Obras Públicas y a Secretaría de Cultura de no tomar cartas en este tipo de asuntos, ya que ellos están enterados de que estas prácticas se realizan y no hacen nada para evitarlo, ayudando a que las casonas que embellecen avenida Vallarta desaparezcan poco a poco.

Nosotros no tenemos la culpa…

Como siempre pasa en las dependencias de gobierno, nadie tiene la culpa de nada, y en Obras Públicas no es la excepción.

La Ley del Patrimonio Cultural y Natural del Estado de Jalisco en el artículo 17°  establece quienes son los encargados de brindar apoyo para la conservación y protección de las fincas, en este caso le corresponde al municipio de Guadalajara quienes tienen la obligación de establecer en sus ingresos estímulos para los poseedores de bienes con valor cultural, promover acciones que ayuden en la conservación de los inmuebles  y coordinarse  en conjunto con organismos sociales para cumplir con lo establecido, pero claro está no se ha hecho nada.

Cuando una casa está en mal estado y el dueño solicita hacerle algún cambio, la decisión se somete a juicio con el comité encargado de las fincas de valor, el comité está integrado por personal del INAH, Secretaría de Cultura, COPLAUR, Obras Públicas y Desarrollo Urbano,  y a pesar de la decisión tomada por el comité, los tribunales pueden vetar esa decisión.

Los responsables de esta situación son tanto las instituciones de gobierno por no darle la importancia correspondiente, por no inspeccionar como se debe y no colaborar en la restauración; como la ciudadanía por no interesarse en la conservación de nuestro patrimonio cultural.

Las fincas que son consideradas patrimonio cultural solamente pueden ser sometidas a la restauración y esto se debe hacer con el mismo material con el que se construyó sin cambiar la estructura de la misma, en caso de que se vaya a pintar, en Obras Públicas se obliga a los dueños a utilizar algún tono de la gama de colores que caracterizaban las fincas antiguas.

En defensa del patrimonio cultural

No es la Secretaría de Obras Públicas quien establece los reglamentos para la conservación de las fincas históricas, de esto se encarga la Dirección de Patrimonio Cultural.

Restaurar las casonas implica, tiempo, dinero y más que nada un uso nuevo, que probablemente no sea el de alojar a una familia.

Fue hasta el año de 1996 en que se comenzó a crear una conciencia por la conservación de las fincas históricas, gracias a un acuerdo interinstitucional por parte del Gobierno del Estado como los ayuntamientos de la zona metropolitana. Antes de ese año, no había una institución que pudiera hacer injerencia. Es por eso que establecimientos que vemos el día de hoy a lo largo de la avenida como Banamex (Casa de la familia Campos), Mc Donald’s (Casa Cuzin o antigua Casa Jalisco), Telmex (Chalet Collignon), Bancomer (Villa Normandía), entre otros, están ahí debido al desinterés por conservar las casonas que existieron en esos lugares.

De acuerdo al Artículo 41 de la Ley del Patrimonio Cultural y Natural del Estado de Jalisco y sus municipios,  los Comités deben cumplir con atribuciones como: determinar los bienes y áreas de protección, reconocer los monumentos arqueológicos, artísticos e históricos. Además de realizar la propuesta que determine los recursos económicos y proyectos necesarios para restaurar, conservar y mejorar los bienes de protección afectos al patrimonio cultural.

En tanto que la Secretaría de Obras Públicas y la Dirección de Patrimonio Cultural, no trabajen de manera adjunta para así fortalecer las leyes que protegen los inmuebles relevantes, no sólo en beneficio del propietario, sino también que se comprometa a la sociedad a conservar su historia a través de la protección de su patrimonio cultural, seguiremos perdiendo fincas.

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Nuestras fuentes oficiales coinciden en que el deterioro y remodelación de las casonas es en gran parte por falta de cultura en la sociedad, ya que piensan “esta es mi casa y yo hago lo que quiera”, entonces, ante la negativa de un permiso de modificación, van a un juzgado, se amparan y, casi siempre, ganan el juicio.

Y, en respuesta a la pregunta ¿Por qué otras ciudades sí se pueden conservar como patrimonio cultural y Guadalajara no? Obras Públicas, Secretaría de Cultura y el arquitecto Brizuela, coincidieron en que es porque la capital de nuestro estado ha sido siempre una ciudad mercantil, así que las personas apuestan por el negocio y no por una casona que les dejaron de herencia y que abarca mucho espacio “desperdiciado”.

Ante esta situación, en Secretaría de Cultura se está intentando trabajar con los niños para que conozcan el patrimonio de nuestra ciudad y aprendan a apreciarlo. Pero esto no sólo le toca a la Secretaría, nos compete a todos como sociedad, porque, tal vez, si enseñamos a nuestros niños a ver lo que estas casas significan para nuestra historia, podamos evitar que haya más derrumbamientos y las casonas de las colonias Reforma y Americana, puedan salvarse.

¿Quieres saber sobre las costumbres  que se tenían y cómo han evolucionado? Da Click Aquí

¿Quieres saber en dónde estaban ubicadas las principales fincas que fueron demolidas? Da Click Aquí

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